
El tránsito en la Autopista Acceso Oeste se ha convertido en un problema crítico para quienes transitan diariamente por esta vía. Con un flujo de aproximadamente 380 mil vehículos al día, esta autopista atraviesa siete municipios y conecta a la zona oeste del área metropolitana de Buenos Aires con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Cada mañana y cada tarde, los conductores enfrentan un verdadero caos de tráfico, caracterizado por demoras prolongadas y congestión extrema. A pesar de la magnitud del problema, hasta el momento no existen iniciativas concretas para mejorar la circulación o aliviar la carga vehicular.
La Autopista Acceso Oeste, con una extensión de aproximadamente 56 km, inicia en el intercambiador con la Avenida General Paz y se extiende hasta la Ruta Provincial 47. Su importancia radica en ser una de las principales vías de acceso a la Ciudad de Buenos Aires y un nexo fundamental para la movilidad de millones de habitantes, así como para la conexión con polos industriales, comerciales y residenciales.
La construcción de esta autopista comenzó en la década de 1970 con el objetivo de desviar el tráfico de la antigua Ruta Nacional 7. En la década de 1990, con la concesión a un grupo privado, se llevaron a cabo ampliaciones y mejoras, incluyendo la habilitación del tramo entre Morón y Luján. En 2022, la administración pasó a la concesionaria estatal Corredores Viales.
El Acceso Oeste cuenta con dos estaciones troncales de peaje ubicadas en Ituzaingó (km 26) y Luján (km 57,4). Además, posee un complejo intercambiador con la Avenida General Paz, diseñado para optimizar la conectividad con la Ciudad de Buenos Aires.
El Acceso Oeste es una arteria vial fundamental para el tránsito en el área metropolitana de Buenos Aires. Sin embargo, la falta de medidas efectivas para gestionar la creciente cantidad de vehículos ha convertido a esta autopista en un punto de conflicto diario para los automovilistas. La necesidad de soluciones urgentes es innegable para mejorar la movilidad y reducir el impacto negativo en la calidad de vida de los conductores.