A pocos minutos de Domselaar se levanta uno de los monumentos más imponentes y cargados de historia del sur bonaerense. El Castillo Guerrero, ligado a la trágica y fascinante vida de Felicitas Guerrero, forma parte de un entorno donde patrimonio, paisaje rural y nuevas formas de habitar conviven en un mismo territorio.
El Castillo Guerrero es uno de los edificios más emblemáticos del Partido de San Vicente. Construido a fines del siglo XIX, el castillo fue escenario de una de las historias más conmovedoras de la aristocracia argentina: la vida, pasión y muerte de Felicitas Guerrero.
Rodeado de campos, arboledas centenarias y caminos rurales, el castillo se convirtió con el paso del tiempo en un punto de referencia cultural y turístico que atrae visitantes de distintos puntos de la provincia.
El valor del Castillo Guerrero no reside solo en su arquitectura o en su historia, sino también en el entorno que lo rodea. Esta zona del sur bonaerense conserva una identidad rural marcada, donde el paisaje abierto y la tranquilidad siguen siendo protagonistas.
En ese contexto, localidades cercanas como Domselaar comenzaron en los últimos años a recibir a nuevas familias que buscan vivir cerca de entornos naturales y de valor histórico, sin resignar accesibilidad ni servicios. El crecimiento residencial de la zona se fue dando de manera gradual, integrándose al paisaje y a la identidad del lugar.
Dentro de este proceso, barrios cerrados como Domselaar Chico y Estancias de Domselaar Chico se desarrollan en un área donde el patrimonio histórico, el paisaje rural y la vida contemporánea conviven de forma armónica. Su cercanía a sitios emblemáticos como el Castillo Guerrero refuerza el valor cultural y ambiental del entorno, y explica por qué Domselaar se consolidó como una de las localidades con mayor proyección del Partido de San Vicente.

Vista aérea del entorno rural que rodea al Castillo Guerrero y a la localidad de Domselaar, donde conviven patrimonio histórico, paisaje natural y desarrollos residenciales como el Barrio Cerrado Domselaar Chico y Estancias de Domselaar Chico.
La presencia de construcciones históricas, caminos rurales, espacios verdes y nuevos desarrollos residenciales configura un territorio singular. Lejos de perder identidad, la zona encuentra en su historia un ancla que ordena y le da sentido a su crecimiento.
El Castillo Guerrero, como símbolo de ese pasado, sigue siendo testigo del paso del tiempo en una región donde tradición y nuevas formas de habitar se entrelazan.