En un clásico con escaso vuelo futbolístico, Racing Club fue el que generó las situaciones más claras y dejó mejores sensaciones en la igualdad sin goles frente a Boca Juniors en la Bombonera, por una nueva fecha del torneo. El conjunto de Avellaneda extendió su levantada y mostró una imagen sólida, en contraste con el clima de impaciencia que se vivió en el local, que terminó despedido con silbidos.
Impulsado por las dos victorias consecutivas que habían dejado atrás el arranque irregular, el equipo llegó con mayor confianza y supo plantarse en un escenario siempre exigente. Sin brillar, pero con orden y criterio para manejar los tiempos, encontró en el mediocampo el eje para disputar el control del juego y lastimar en los momentos justos.
Con Matías Miljevic como conductor de los circuitos ofensivos, la Academia consiguió sus pasajes más claros y tuvo la oportunidad más nítida del primer tiempo: un remate de Adrián “Maravilla” Martínez que se fue por encima del travesaño tras una buena acción colectiva.
El desarrollo fue friccionado y con pocas situaciones, pero dentro de ese contexto Racing mostró mayor decisión para buscar el arco rival y se mantuvo firme en defensa, sin pasar sobresaltos ante un Boca que evidenció dificultades para generar juego.
En el complemento, el trámite no cambió demasiado. El equipo de Avellaneda sostuvo el orden, presionó en los momentos adecuados y dejó en claro su crecimiento futbolístico en las últimas fechas. El local, empujado por su gente, apenas mostró intensidad para recuperar alto, pero careció de ideas para quebrar la resistencia académica.
El empate terminó teniendo sabor positivo para Racing, que volvió a sumar, ratificó su levantada y continúa acomodándose en la tabla, mientras consolida una identidad basada en la solidez y la eficacia para competir en partidos de este calibre.