26/02/2026 - Edición Nº351

Nacionales

La Argentina fragmentada: los ingresos que delimitan cada clase en la Argentina actual

26/02/2026 | Un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) expone cómo se profundizaron las diferencias tras la salida de la convertibilidad y advierte sobre los riesgos de una mayor fragmentación.



La estructura social argentina continúa marcada por fuertes contrastes. Así lo señala un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA), que analiza cómo se distribuyen los hogares en la pirámide socioeconómica y qué nivel de ingresos se requiere para integrar cada estrato.

El estudio plantea que, tras la crisis que puso fin a la convertibilidad, se consolidó una matriz social heterogénea que aún persiste: amplias brechas de ingresos conviven con desigualdades en educación, empleo y acceso a bienes públicos.

Los sectores consolidados

En la franja superior se ubica el tercio de mayores recursos, integrado por clases medias-altas y altas con inserción plena en circuitos formales y de alta productividad. Se trata de hogares con capacidad de ahorro, inversión y planificación a largo plazo.

Para formar parte del 3% más rico del país, el ingreso mensual del hogar debe ser de al menos $30 millones. El 7% siguiente —identificado como clase media alta— requiere ingresos desde $15 millones, mientras que el 20% de los sectores medios consolidados parte de $5 millones.

La clase media en tensión

El tercio intermedio está compuesto por sectores medios y medios bajos que sostienen su posición a través de empleos formales o semiformales, pero cuya estabilidad depende del contexto macroeconómico.

Para integrar el segmento medio aspiracional (20% de los hogares), el ingreso mínimo es de $3.500.000 mensuales. En el estrato medio bajo vulnerable, el piso desciende a $2 millones.

El ODSA advierte que este grupo concentra expectativas de movilidad social, aunque enfrenta frustración e incertidumbre ante la inflación persistente, la pérdida de poder adquisitivo y la degradación de servicios esenciales.

La base de la pirámide

En el tercio inferior se concentran los hogares con inserción laboral informal o de subsistencia. La baja productividad, el menor nivel educativo y la dependencia de programas de asistencia configuran un escenario de alta fragilidad.

Según el informe, la insuficiencia de ingresos laborales dificulta romper el ciclo de pobreza y perpetúa situaciones de exclusión social y territorial.

¿Qué puede pasar?

El análisis también aborda el escenario económico actual. Si bien reconoce que el régimen libertario podría estimular sectores competitivos y atraer inversiones, advierte que sin políticas de transición inclusiva y fortalecimiento del entramado productivo —especialmente pymes y economía informal— el resultado podría ser una sociedad aún más desigual.

El documento concluye que la estabilidad macroeconómica, sin estrategias de integración y generación de empleo formal, corre el riesgo de consolidar un orden social con menor movilidad ascendente y mayores brechas estructurales.