El inicio de marzo trae consigo una nueva ronda de incrementos que presionarán sobre el poder adquisitivo de los hogares. En un contexto de inflación sostenida, distintos servicios regulados y contratos privados aplicarán actualizaciones que afectarán transporte, tarifas básicas y gastos fijos como salud y alquiler. A continuación, el detalle de los principales ajustes que comienzan a regir durante el mes.
La Secretaría de Transporte de la Nación confirmó una suba del 7,7% en las líneas nacionales que circulan entre la Ciudad y el conurbano. Con tarjeta SUBE registrada, el boleto mínimo pasará a $700, mientras que el tramo más extenso superará los $959. Para quienes viajen sin SUBE nominalizada, los valores serán considerablemente más altos, con un mínimo superior a $1.100.
La Dirección Nacional de Vialidad autorizó un incremento del 19% en los peajes administrados por Corredores Viales S.A.. La medida impacta tanto en vehículos particulares como en el transporte de carga, con posible efecto indirecto sobre los costos logísticos.
Las tarifas eléctricas en la provincia de Buenos Aires aumentarán entre 12% y 17%, según el nivel de segmentación del usuario. Los hogares de mayores ingresos y quienes excedan los topes subsidiados afrontarán los ajustes más altos.
En paralelo, AySA aplicará una suba del 4%, en el marco del esquema escalonado definido para el primer cuatrimestre del año. La empresa presta servicio a millones de usuarios en el AMBA.
Las empresas de medicina privada informaron incrementos de entre 2,9% y 3,2% en las cuotas de marzo. Las actualizaciones responden a mayores costos operativos y acuerdos salariales del sector salud.
Los contratos vigentes bajo la Ley 27.551 se actualizarán con un 33,89% anual según el Índice para Contratos de Locación (ICL). En tanto, los acuerdos firmados bajo la Ley 27.737, que utilizan la fórmula Casa Propia, registrarán un incremento semestral del 16,61%.
Con esta nueva batería de aumentos, marzo vuelve a convertirse en un mes de fuerte presión sobre los ingresos, en un escenario donde la inflación continúa marcando el ritmo de la economía doméstica.