La vacunación contra la gripe vuelve a cobrar protagonismo en la antesala del invierno, en un contexto marcado por la circulación de nuevas variantes del virus influenza y la experiencia reciente del hemisferio norte. Especialistas insisten en la importancia de aplicarse la dosis de manera anticipada para fortalecer la protección antes del aumento de casos.
De acuerdo con datos internacionales, la influenza estacional continúa siendo un problema de salud pública a nivel global, con millones de casos cada año y un número significativo de cuadros graves y fallecimientos asociados a complicaciones respiratorias.
En Argentina, además, preocupa la baja cobertura de vacunación en grupos de riesgo. Estudios recientes muestran que un porcentaje reducido de personas internadas por neumonía vinculada a la influenza había recibido la vacuna previamente, pese a tener indicación médica.
Profesionales de la salud advierten que lo ocurrido en el hemisferio norte funciona como un indicador de lo que podría suceder a nivel local. En la última temporada predominó una variante de influenza A (H3N2), caracterizada por su alta capacidad de transmisión. Si bien no se asoció a cuadros más graves, su rápida propagación podría traducirse en un mayor número de contagios.
La formulación de la vacuna para este año incluye protección frente a las cepas más relevantes en circulación, entre ellas H3N2, y ha demostrado ser eficaz para reducir complicaciones, hospitalizaciones y muertes.
La inmunización forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y está dirigida especialmente a mayores de 65 años, niños pequeños, personal de salud, personas gestantes y quienes presentan factores de riesgo, como enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas, diabetes o inmunodeficiencias. Sin embargo, los especialistas remarcan que cualquier persona puede acceder a la vacuna como medida preventiva.
Además, recomiendan complementar la protección con otras vacunas clave —como las destinadas al neumococo, el virus sincicial respiratorio y el COVID-19— y mantener el seguimiento médico, especialmente en personas con enfermedades preexistentes.
Aplicarse la vacuna a tiempo no solo protege de forma individual, sino que también contribuye a reducir el impacto del virus en la comunidad durante los meses de mayor circulación.