El ecosistema de créditos digitales en la Argentina atraviesa un escenario crítico: la morosidad en billeteras virtuales y entidades no bancarias ya alcanza a uno de cada cuatro usuarios, en un contexto de deterioro sostenido en la capacidad de pago.
De acuerdo con un informe de la consultora EcoGo, el nivel de irregularidad en las carteras de crédito no bancario llegó al 23,9% en enero de 2026, consolidando una tendencia creciente que se intensificó desde fines de 2025.
El desbalance en este tipo de financiamiento se explica por el aumento en los atrasos y por cambios en las condiciones generales del sistema, en un contexto económico más restrictivo. En este mercado, compañías como Mercado Libre y Tarjeta Naranja concentran cerca del 60% del crédito no bancario destinado a familias.
Uno de los factores centrales detrás del incremento de la mora es el elevado costo financiero. Mientras que la banca tradicional ofrece tasas reales cercanas al 40% anual sobre la inflación, en el sector fintech y no bancario las tasas pueden escalar hasta el 149,1% anual. Esta brecha, cercana al 90%, dificulta la cancelación de deudas, especialmente entre los sectores de menores ingresos, que suelen recurrir a estos instrumentos ante la falta de acceso al crédito bancario.
Aunque la situación es más crítica en el segmento no bancario, el sistema financiero tradicional también muestra señales de deterioro. La morosidad en los créditos a familias dentro de los bancos alcanzó el 10,6%, tras registrar quince meses consecutivos de suba, el nivel más alto en más de dos décadas.
Un análisis de la consultora 1816 subraya la brecha entre ambos sistemas. Según el informe, más de un cuarto de los préstamos otorgados por entidades no financieras se encuentra en situación irregular, un nivel que solo se había observado en 2019 y 2020, en contextos de crisis económica.
El estudio también destaca la evolución de las tasas de interés, que entre 2019 y mediados de 2025 fueron, en promedio, casi el doble en entidades no financieras respecto de las financieras, con un fuerte incremento de las tasas reales durante el último año.
En términos de volumen, el crédito no bancario alcanzó los 13,84 billones de pesos en enero de 2026, reflejando su creciente peso en el financiamiento de los hogares.
Especialistas señalan que el cambio en las condiciones monetarias a mediados de 2025 actuó como detonante del fenómeno. La eliminación de mecanismos de regulación incrementó la volatilidad del costo del dinero, desaceleró el crédito al sector privado y elevó el peso de las deudas existentes, profundizando así el problema de la morosidad.