El consumo en los hogares argentinos cerró 2025 con una tendencia clara a la baja y con modificaciones profundas en los hábitos de compra. Un informe privado advirtió que el retroceso no responde a que las familias hayan dejado de consumir, sino a que cambiaron la forma de hacerlo: reducen cantidades, espacian las compras y priorizan opciones más económicas.
De acuerdo con el estudio Consumer Insights, durante el último trimestre del año pasado la frecuencia de compra cayó un 8,2% y el volumen de productos adquiridos se redujo un 4,7% en comparación con el mismo período de 2024. El dato confirma una tendencia que se extendió durante cinco meses consecutivos y que, según los analistas, continuará a lo largo de 2026.
El informe también reveló que el 41% de las categorías perdió volumen durante el año y que casi cuatro de cada diez productos dejaron de ser prioridad para los hogares. En contraste, solo un pequeño grupo de categorías logró sostener un crecimiento estable. Esta dinámica refleja una fuerte reorganización del gasto familiar, donde se intenta mantener lo esencial y recortar en todo lo demás.
Entre los productos que mostraron mayor resistencia aparecen los alimentos básicos, los lácteos y los productos refrigerados, impulsados por su carácter indispensable en la canasta diaria. Sin embargo, incluso en esos casos, el comportamiento del consumidor cambió: las compras son más chicas y se realizan con menor frecuencia.
El estudio también detectó una marcada diferencia según el nivel socioeconómico. Mientras los sectores de ingresos más altos lograron sostener el volumen de consumo, los hogares con menores recursos redujeron con mayor fuerza sus compras. Esta fragmentación del consumo se traduce además en una polarización de marcas: crecen las opciones premium impulsadas por promociones, pero también se consolidan las marcas económicas, elegidas por su relación precio–calidad.
Otro cambio importante se dio en los canales de venta. Las compras de cercanía y los autoservicios ganaron terreno frente a los hipermercados y mayoristas, que registraron caídas más pronunciadas. El consumidor privilegia hoy reposiciones más rápidas y menos stock en el hogar, en un contexto donde cada gasto se evalúa con mayor cuidado.
Los analistas advierten que esta transformación no es pasajera y que el consumidor argentino continuará ajustando sus decisiones durante 2026, en medio de la presión sobre los ingresos y el aumento del costo de vida.