El nivel de actividad del comercio minorista volvió a mostrar señales de debilidad en marzo, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los costos operativos. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 0,6% en términos reales, mientras que en la comparación mensual descendieron 0,4%.
Con estos resultados, el sector acumula 11 meses consecutivos de retrocesos frente al mismo período del año anterior. En el primer trimestre del año, el saldo también es negativo, con una contracción del 3,6%.
El informe, que en esta edición incorporó operaciones online de las pymes relevadas, refleja un escenario en el que el consumo se mantiene restringido y concentrado en bienes esenciales. A su vez, el aumento de costos fijos —como servicios, combustibles e impuestos— continúa erosionando los márgenes de rentabilidad de los comercios.
A nivel sectorial, cinco de los siete rubros analizados presentaron caídas. Las más pronunciadas se dieron en perfumería, con una baja del 9,8%, y en bazar, decoración y muebles, que retrocedió 8,3%. También se registró una disminución en alimentos y bebidas (-0,9%) y en indumentaria (-0,4%), donde el consumo se sostuvo principalmente por promociones, cuotas y búsqueda de precios más accesibles.
En contrapartida, algunos sectores lograron resultados positivos. Ferretería y materiales para la construcción creció 2% interanual, impulsado por refacciones y trabajos de mantenimiento, mientras que farmacia avanzó 1,1%, traccionada por la demanda estacional de medicamentos.
El comportamiento de los consumidores muestra una tendencia cada vez más prudente: compras más pequeñas, migración hacia segundas marcas y uso intensivo de financiamiento para concretar operaciones. En paralelo, los comerciantes advierten una mayor competencia de canales informales y una demanda que responde de manera muy sensible a las promociones.
En cuanto al clima de negocios, poco más de la mitad de los comerciantes señaló que su situación se mantiene sin cambios respecto al año pasado, aunque creció el porcentaje de quienes perciben un empeoramiento.
Las expectativas hacia adelante reflejan cautela. Casi la mitad de los encuestados cree que las ventas se mantendrán en los niveles actuales, mientras que un 39,7% confía en una mejora y una minoría anticipa nuevas caídas. En este contexto, seis de cada diez empresarios consideran que no es un momento adecuado para invertir.