
Argentina brilló en el clásico ante Brasil y logró una goleada histórica que puso fin a dos décadas sin victorias en suelo propio ante el eterno rival. Con una actuación sobresaliente, el seleccionado nacional se impuso con tantos de Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Giovanni Simeone, dejando en evidencia las falencias del equipo dirigido por Dórival Júnior.
La clasificación al Mundial 2026 ya estaba asegurada incluso antes del inicio del partido, gracias al empate de Bolivia. Sin embargo, el objetivo seguía siendo vencer a Brasil y cortar una racha negativa de 20 años sin triunfos en casa.
Desde el primer minuto, Argentina impuso su ritmo y rápidamente tomó ventaja en el marcador. Apenas a los tres minutos, Álvarez abrió la cuenta tras recibir un pase de Thiago Almada y definir con precisión ante la salida del arquero Bento. La presión albiceleste no pasó y, solo nueve minutos después, Fernández amplió la ventaja al conectar un pase de Nahuel Molina en el área chica.
La desorientación del conjunto brasileño era evidente. Tanto fue así que el propio Dórival Júnior le pidió a su arquero que se tirara al suelo para frenar el juego y poder dar indicaciones a sus futbolistas, intentando reordenar un equipo que no encontraba respuestas.
Uno de los puntos débiles del visitante fue Murillo, quien tuvo una noche para el olvido, quedando siempre fuera de tiempo en los cruces y evidenciando dificultades físicas. En el otro extremo, Brasil no lograba generar peligro, ya que el mediocampo no conseguía conectarse con sus delanteros y el arco de Emiliano Martínez quedaba demasiado lejos.
El único momento de incertidumbre para Argentina llegó con un error en la salida de Cristian Romero, que le permitió a Matheus Cunha descontar tras anticipar a Nicolás Otamendi y definir con un remate preciso junto al palo. Sin embargo, la diferencia futbolística era enorme, y Brasil no logró aprovechar el envío del gol.
La selección local retomó el control y volvió a golpear. A los 35 minutos, Mac Allister apareció por el primer palo y empujó la pelota al fondo de la red tras una gran habilitación de Fernández, estableciendo el 3-1.
En el entretiempo, el entrenador de Brasil intentó reaccionar con tres cambios, incluyendo la salida de Murillo, uno de los puntos más flojos del equipo. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Argentina mantuvo el control del juego y, con el tanto de Simeone en la segunda parte, cerró una victoria memorable que quedará en la historia del clásico sudamericano.