23/04/2026 - Edición Nº407

Nacionales

Pobreza infantil

Pese a una leve baja, más de la mitad de los niños en Argentina sigue siendo pobre

22/04/2026 | Un informe de la UCA señala que el 53,6% de los chicos vive en la pobreza y casi 3 de cada 10 sufren inseguridad alimentaria. Advierten que la mejora es coyuntural y persisten desigualdades estructurales.



La pobreza infantil en la Argentina alcanzó al 53,6% en 2025, según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) elaborada por la UCA. Aunque el indicador mostró una disminución respecto de años anteriores, el informe advierte que la mejora no resuelve un problema estructural que afecta a millones de niños y adolescentes.

El estudio también reveló que la indigencia se ubicó en el 10,7%, con una baja significativa en relación a 2024. Sin embargo, la evolución histórica refleja una tendencia creciente en el largo plazo, con picos en momentos de crisis y retrocesos parciales en períodos de recuperación. En ese marco, el nivel actual continúa muy por encima de los registros de comienzos de la década pasada.

Uno de los datos más alarmantes es la persistencia de la inseguridad alimentaria: el 28,8% de los chicos no accede de manera regular a una alimentación adecuada, mientras que un 13,2% atraviesa situaciones severas. La problemática se concentra principalmente en los sectores de menores ingresos y en el Conurbano bonaerense.

Frente a este escenario, la asistencia alimentaria alcanzó al 64,8% de los niños, el valor más alto de la serie. El aumento se explica, en parte, por la expansión de comedores escolares y comunitarios, así como por políticas como la Tarjeta Alimentar.

En paralelo, las transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) llegaron al 42,5% de la población infantil, lo que implica una leve caída respecto del año anterior. Desde la UCA señalaron que, si bien estas herramientas están focalizadas en los sectores más vulnerables, no logran cubrir a todos los hogares en situación de pobreza.

La investigadora Inés Tuñón remarcó que estas políticas no fueron concebidas para reemplazar ingresos, sino para complementar los salarios, y subrayó la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los adultos como una vía clave para reducir la pobreza infantil de manera sostenida.

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