El endeudamiento de las familias argentinas continúa en alza y ya supera los $39 billones, en un contexto donde crece el acceso al crédito formal pero también se incrementan los atrasos en los pagos. Un informe privado revela que, si bien el sistema financiero amplió su alcance en los últimos años, cada vez más hogares enfrentan dificultades para sostener sus compromisos.
Del total de la deuda, $32,1 billones corresponden al sistema bancario y $6,9 billones a financiamiento no bancario. En promedio, cada hogar endeudado debe más de $5,7 millones en créditos bancarios, mientras que el segmento informal registra montos considerablemente menores.
Uno de los cambios más significativos es la transformación en las fuentes de financiamiento. En los últimos años, aumentó de manera sostenida la proporción de hogares con deuda bancaria, al tiempo que se redujo el uso de mecanismos informales como préstamos entre particulares o financieras no reguladas. Esta tendencia acortó notablemente la brecha entre ambos tipos de endeudamiento, que pasó de ser muy amplia en 2023 a casi equipararse en 2026.
El crecimiento del crédito también se refleja a nivel macroeconómico. Los préstamos al sector privado alcanzaron el 13,6% del Producto Bruto Interno a comienzos de 2026, más del doble que dos años atrás. Este proceso fue impulsado por una mayor disponibilidad de fondos en el sistema financiero, una desaceleración de la inflación y mejores condiciones de previsibilidad económica.
Sin embargo, este escenario de mayor acceso al crédito viene acompañado por un aumento en la mora. El peso de las deudas sobre los ingresos familiares se incrementó de forma considerable: en apenas tres años, el nivel promedio de endeudamiento bancario por hogar pasó de representar poco más de un salario a superar ampliamente los tres sueldos y medio.
El desafío hacia adelante no solo estará en sostener el acceso al financiamiento, sino también en garantizar que los hogares puedan cumplir con sus obligaciones sin comprometer su estabilidad económica.