28/04/2026 - Edición Nº412

Nacionales

Informe

Turismo: la Argentina queda relegada en el ranking global y mantiene un déficit estructural

27/04/2026 | Aunque genera empleo y divisas, el sector tiene baja incidencia en el PBI y un saldo negativo persistente en la balanza de pagos, según un informe reciente.



El turismo es una actividad con fuerte impacto transversal en la economía, pero su peso relativo varía ampliamente entre países. En la Argentina, su incidencia se ubica por debajo del promedio global, lo que se refleja en su posición dentro del ranking internacional del sector.

Según un informe de Fundar, el PBI turístico directo —que contempla exclusivamente el consumo de bienes y servicios por parte de visitantes— representa apenas el 1,7% de la economía nacional. Este nivel posiciona al país en el puesto 110 entre 125 naciones, evidenciando una baja relevancia relativa frente a otros mercados.

Si bien la medición puede ampliarse al considerar el valor agregado bruto del sector —que incluye actividades vinculadas más allá del consumo turístico—, elevando la participación al 4,4% del PBI, el indicador clave para la comparación internacional sigue siendo el PBI turístico directo.

En contraste, existen economías donde el turismo ocupa un rol central. En destinos como Croacia, Vietnam o Portugal, el sector supera ampliamente el 9% del producto, mientras que en países como Uruguay alcanza el 8,9%. Incluso en mercados más grandes como México, España o Italia, la actividad representa entre el 5,7% y el 8,6% del PBI.

Aun con su menor peso relativo, el turismo tiene un rol relevante en la economía argentina. Representa el 5,5% de las exportaciones y se ubica como el sexto complejo exportador del país. Además, genera empleo para alrededor de 1,2 millones de personas, lo que equivale al 5,5% de la población ocupada.

Sin embargo, uno de los principales problemas estructurales del sector es su impacto negativo en la balanza de pagos. El gasto de los argentinos en el exterior supera sistemáticamente al de los turistas extranjeros en el país, generando un déficit persistente. De acuerdo con el informe, el saldo turístico fue negativo en 42 de los últimos 49 años.

Este desequilibrio está estrechamente vinculado a los ciclos macroeconómicos. En períodos de apreciación cambiaria, viajar al exterior resulta más accesible, lo que incrementa la salida de divisas. Un ejemplo de esto se registró en 2017, cuando el déficit alcanzó los USD 6.000 millones, el nivel más alto de la serie.

En los últimos años, el rojo se mantuvo elevado: entre 2016 y 2024, el déficit promedio anual fue de USD 3.000 millones, equivalente al 0,54% del PBI.

A nivel global, la Argentina también se ubica en una posición rezagada en términos de balance turístico, ocupando el puesto 150 entre 186 países. En contraste, las economías con mayores superávits suelen ser destinos altamente especializados en turismo, como Maldivas o Andorra.

Entre los países de mayor tamaño, los mejores desempeños corresponden a Croacia, Grecia o Jordania, con superávits que alcanzan hasta el 15% del producto. En el caso argentino, el déficit como proporción del PBI es comparable al de Brasil, en parte debido a la lejanía respecto de los principales mercados emisores de turistas.

Otro dato relevante es el peso del turismo emisivo en las importaciones: entre 2016 y 2024, los viajes al exterior representaron el 9% del total de compras de bienes y servicios del país, superando a otros países de la región.

En este contexto, el desafío para la Argentina pasa por fortalecer su capacidad de atraer turistas internacionales y mejorar la competitividad del sector, en un escenario donde el turismo continúa siendo un motor clave, aunque subexplotado, de la economía.