La presencia de tropas de Estados Unidos en territorio argentino para la realización de ejercicios militares conjuntos abrió un nuevo foco de tensión política y social. Una de las sedes principales de estas maniobras es la VII Brigada Aérea, ubicada en el partido bonaerense de Moreno, donde ya se desarrollan actividades en el marco de un operativo de alcance nacional.
La autorización fue formalizada a mediados de abril mediante un decreto del Poder Ejecutivo, que habilitó el ingreso de fuerzas extranjeras para participar en el ejercicio “Daga Atlántica”, previsto hasta el 12 de junio. Las prácticas incluyen operaciones en tierra, aire y mar, y se despliegan también en otros puntos estratégicos del país, como la Base Naval Puerto Belgrano y la Guarnición Militar Córdoba.
En paralelo, se realizan ejercicios navales en la Zona Económica Exclusiva argentina bajo el esquema “PASSEX”, con participación de unidades de la Armada estadounidense que operan junto a fuerzas locales en tareas de entrenamiento y coordinación.
Desde el Gobierno nacional aseguran que estas acciones buscan fortalecer la cooperación internacional en materia de defensa, mejorar la capacitación de las fuerzas armadas y optimizar la capacidad operativa ante escenarios complejos. También remarcan el valor estratégico de trabajar en conjunto con uno de los principales actores globales en seguridad.
Sin embargo, la iniciativa generó cuestionamientos en el ámbito local. En Moreno, autoridades municipales, organizaciones sociales y excombatientes de Malvinas expresaron su rechazo a la medida. Entre los principales puntos de crítica aparece la falta de intervención del Congreso en la autorización del ingreso de tropas extranjeras, un aspecto que consideran clave desde el punto de vista institucional.
Además, se plantearon dudas sobre las condiciones del aeródromo local, donde se desarrollan parte de las actividades, y su convivencia con zonas urbanizadas cercanas. También se puso en debate el significado simbólico del lugar, vinculado a la historia de la Guerra de Malvinas.
Desde sectores críticos advierten que la decisión implica un retroceso en términos de soberanía y cuestionan el alineamiento internacional del Gobierno. En contraste, el oficialismo sostiene que se trata de una política de inserción estratégica que apunta a modernizar las capacidades de defensa del país.
En este escenario, los ejercicios militares no solo tienen impacto en el plano operativo, sino que también reavivan un debate más amplio sobre el rol de las Fuerzas Armadas, la política exterior y los límites institucionales en la toma de decisiones vinculadas a la defensa nacional.