En medio del fuerte aumento de la morosidad en los créditos personales y las tarjetas de crédito, el Banco Nación anunció una serie de medidas destinadas a ayudar a las familias a ordenar sus finanzas y refinanciar deudas acumuladas.
La iniciativa contempla distintas herramientas de asistencia financiera que permitirán reducir el valor de las cuotas mensuales, extender plazos de pago y consolidar obligaciones bancarias en un único préstamo. Según informó la entidad, cada caso será evaluado de manera individual para ofrecer alternativas acordes al perfil económico de cada cliente.
Una de las principales opciones es la consolidación de deudas, orientada a quienes cobran sus haberes a través del Banco Nación. El sistema permite reunir en un solo préstamo compromisos mantenidos tanto con la propia entidad como con otros bancos. La propuesta incluye tasas fijas, plazos de hasta 72 meses y montos que pueden alcanzar los 100 millones de pesos.
Además, el banco habilitó un esquema especial para refinanciar saldos de tarjetas de crédito destinado a clientes con atrasos de hasta 90 días. En estos casos, las deudas podrán reprogramarse en cuotas con plazos de hasta cinco años y con una tasa nominal anual inferior a la de otros financiamientos tradicionales.
Desde la entidad señalaron que el objetivo es brindar herramientas para que los usuarios puedan recuperar previsibilidad y evitar un mayor deterioro financiero. También indicaron que la tarjeta podrá seguir operativa, aunque con límites temporales ajustados mientras dure el proceso de regularización.
Para quienes presentan una mora superior a los 90 días, el Banco Nación informó que existen alternativas adicionales sujetas a evaluación crediticia y condiciones específicas, con posibilidades de financiación aún más extensas.
El anuncio se produce en un escenario de creciente preocupación por el nivel de incumplimiento en los pagos. De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, la mora en los préstamos otorgados a familias alcanzó niveles que no se registraban desde hace más de dos décadas.
Los préstamos personales muestran el mayor deterioro dentro del sistema financiero, mientras que las tarjetas de crédito también registran un fuerte incremento en los atrasos. En ese contexto, distintas entidades comenzaron a reforzar sus programas de refinanciación para contener el impacto sobre la economía doméstica.