Viajar en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) será más caro desde julio. El Gobierno nacional, junto con las administraciones de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, puso en marcha un nuevo esquema de actualización tarifaria que impactará en colectivos, subtes, trenes y peajes.
En los colectivos que dependen de la Ciudad de Buenos Aires, el boleto mínimo aumentó un 4,1% y pasó a costar $820,60 para los recorridos más cortos. En la provincia de Buenos Aires, el ajuste fue del 4,3%, por lo que el viaje inicial se ubicó en $1.059,28. En ambos casos, las tarifas continúan escalonándose según la distancia recorrida.
El subte porteño también aplicó un incremento del 4,1%. Desde julio, el pasaje con tarjeta SUBE registrada cuesta $1.621, mientras que quienes utilicen una SUBE sin nominalizar deberán abonar $2.541 por viaje. La Tarifa Social mantiene un valor reducido de $567 y el boleto estudiantil continúa con un costo diferencial.
Por su parte, los colectivos de jurisdicción nacional actualizarán sus tarifas a partir del 15 de julio. El boleto mínimo para quienes viajen con SUBE registrada ascenderá a $742,81, mientras que los beneficiarios de la Tarifa Social abonarán $334,26. Los usuarios con tarjetas sin registrar pagarán el doble del valor general.
En el caso de los trenes metropolitanos, el incremento será escalonado durante los próximos meses. En julio, el boleto de la primera sección aumentará un 8,6% y alcanzará los $380,10. Están previstos nuevos ajustes para agosto y septiembre como parte del cronograma oficial.
Las autopistas porteñas también actualizaron sus peajes. Los valores para vehículos particulares variarán según el corredor y la franja horaria, con incrementos del 4,1% respecto de junio.
Las nuevas tarifas responden al mecanismo de actualización automática que combina la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el INDEC con un adicional del 2%, fórmula que continuará aplicándose en los próximos meses.
Al mismo tiempo, el Gobierno modificó el sistema de cálculo de la Tarifa Social con el objetivo de dar mayor previsibilidad al gasto público, aunque mantuvo sin cambios el descuento del 55% para los beneficiarios que utilicen una tarjeta SUBE registrada. El beneficio continúa alcanzando a jubilados, pensionados, titulares de asignaciones sociales, monotributistas sociales, veteranos de Malvinas y otros grupos contemplados por la normativa vigente.
Según estimaciones del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA/Conicet), el gasto destinado al transporte continúa creciendo por encima de la inflación y representa uno de los principales componentes del presupuesto mensual de los hogares del AMBA.