La empresa Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa y radicada en Villa Maipú, partido de San Martín, inició un concurso preventivo de acreedores para reestructurar una deuda que supera los $1.000 millones, luego de atravesar una profunda crisis financiera.
La apertura del proceso fue autorizada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27 el pasado 25 de junio. De acuerdo con el edicto publicado en el Boletín Oficial, los acreedores podrán verificar sus créditos hasta el 9 de octubre, mientras la firma intentará alcanzar un acuerdo que le permita reorganizar sus obligaciones y garantizar la continuidad de sus operaciones.
Fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, la empresa nació con una pequeña máquina usada y cuatro empleados. Con el paso de los años logró consolidarse en el mercado nacional, alcanzando una producción cercana al millón de alfajores por mes y una capacidad instalada para fabricar hasta 3,5 millones de unidades mensuales.
Además de distribuir sus productos en más de 260 ciudades argentinas, Alfa Pampa llegó a exportar a mercados como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, ampliando su presencia en supermercados, kioscos y el sector aerocomercial.
Sin embargo, durante 2025 la situación económica comenzó a deteriorarse. Según la documentación presentada ante la Justicia, la empresa atribuyó la crisis a la caída del consumo masivo, la disminución de las ventas, el elevado endeudamiento bancario y el alto costo del financiamiento.
Las ventas descendieron de $3.646 millones en 2024 a $2.545 millones en 2025, una baja superior al 30%. Como consecuencia, la firma pasó de registrar una ganancia de $136,5 millones a una pérdida de $1.088,5 millones en un solo ejercicio.
El patrimonio neto también sufrió un fuerte impacto: cayó de $596 millones a apenas $19,4 millones, mientras que el pasivo total alcanzó los $1.241 millones. Entre los principales acreedores figuran proveedores de materias primas, entidades financieras y organismos fiscales. Solo con la empresa Vacalin, proveedora de dulce de leche, mantiene una deuda superior a $224 millones.
La reestructuración también implicó una reducción de personal. Durante el último año, la firma disminuyó su plantilla de unos 36 trabajadores a entre 25 y 27 empleados.
Pese a este escenario, desde la empresa aseguraron que el concurso preventivo no implica el cese de actividades. En declaraciones a La Nación, señalaron que continúan produciendo y distribuyendo con normalidad, mientras avanzan en la negociación con bancos, proveedores y demás acreedores para ordenar su situación financiera y preservar la continuidad de una de las pymes más reconocidas del rubro alfajorero surgidas en San Martín.