Las estafas digitales evolucionan al ritmo de la tecnología. Si hasta hace poco los ciberdelincuentes buscaban obtener contraseñas bancarias o datos personales mediante correos electrónicos y mensajes falsos, ahora la inteligencia artificial abrió una nueva puerta para los fraudes: la posibilidad de imitar la voz o el rostro de una persona con un grado de realismo que dificulta distinguir una comunicación auténtica de una falsa.
Una de las modalidades que más preocupa a los especialistas es la clonación de voz. Con apenas unos segundos de un audio obtenido de redes sociales, mensajes de WhatsApp o videos publicados en internet, herramientas de inteligencia artificial pueden recrear la voz de una persona y utilizarla para llamar a familiares o amigos con el objetivo de solicitar dinero de manera urgente o acceder a información sensible.
Los delincuentes suelen apelar a situaciones de angustia. Un supuesto hijo que sufrió un accidente, un familiar detenido o una emergencia médica son algunos de los escenarios más utilizados para generar presión emocional y evitar que la víctima se tome unos minutos para verificar la información.
Pero la clonación de voz no es el único recurso. También comenzaron a multiplicarse los deepfakes, videos creados o manipulados mediante inteligencia artificial en los que una persona parece decir o hacer algo que nunca ocurrió. Estas herramientas pueden utilizarse para cometer fraudes, difundir información falsa o incluso dañar la reputación de terceros.
La creciente utilización de estas tecnologías llevó al Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires a impulsar medidas para controlar plataformas que ofrecen servicios de clonación de voz y rostro y prevenir que sean utilizadas para cometer delitos como estafas, robos de identidad o la creación de imágenes adulteradas sin consentimiento. Como parte de esa estrategia, también se promovieron campañas de concientización y el bloqueo de sitios que no cumplían con medidas básicas de seguridad.
Especialistas en ciberseguridad y organismos públicos coinciden en que la principal herramienta de prevención sigue siendo la verificación de la información antes de actuar.
Entre las principales recomendaciones figuran:
El avance de la inteligencia artificial ofrece herramientas con enorme potencial para la educación, la salud y el trabajo, pero también plantea nuevos desafíos en materia de seguridad digital.
Los especialistas advierten que, a medida que estas tecnologías se vuelvan más accesibles, las estafas serán cada vez más sofisticadas. En ese escenario, mantener hábitos de verificación, desconfiar de los pedidos urgentes y proteger la información personal será tan importante como utilizar contraseñas seguras o mantener actualizados los dispositivos.