Miles de personas participaron este viernes de la tradicional movilización por el Día de San Cayetano, que volvió a tener un fuerte contenido social y político. La marcha comenzó en las inmediaciones de la Basílica de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, y avanzó hasta Plaza de Mayo, donde organizaciones sociales y sindicales realizaron un acto frente a la Casa Rosada.
La jornada tuvo como eje la defensa del trabajo y los ingresos, además de reclamos vinculados con la situación de los sectores más vulnerables. La convocatoria reunió a la CGT, las dos CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), junto con distintas organizaciones sociales y gremiales.
La movilización se desarrolló bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, una bandera que los movimientos populares utilizan desde hace años para expresar sus demandas vinculadas con el empleo, el acceso a la vivienda, la producción y las condiciones de vida.
Durante el acto en Plaza de Mayo, los referentes de las organizaciones cuestionaron el rumbo económico de la administración de Javier Milei y plantearon la necesidad de recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores.
Uno de los principales reclamos estuvo relacionado con el empleo. Los dirigentes sindicales y sociales advirtieron sobre la pérdida de puestos de trabajo y el crecimiento de la precarización laboral, además de reclamar medidas que permitan mejorar los ingresos de los trabajadores registrados y de quienes desarrollan actividades dentro de la economía informal.
La movilización se produjo además en un contexto de fuerte discusión política sobre el futuro del mercado laboral, las condiciones salariales y las reformas que impulsa el Gobierno nacional.
La convocatoria tuvo una particularidad: volvió a reunir en una misma movilización a las principales centrales sindicales y a organizaciones de la economía popular.
La columna partió desde Liniers y atravesó distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires antes de llegar al centro porteño. La concentración provocó cortes y desvíos de tránsito durante el recorrido, mientras efectivos de seguridad desplegaron un operativo para ordenar la circulación.
La jornada también tuvo un componente religioso por la celebración de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. Miles de fieles se acercaron durante todo el día al santuario para participar de las actividades religiosas y pedir por trabajo, salud y bienestar para sus familias.
Sin embargo, la movilización hacia Plaza de Mayo tuvo un perfil predominantemente gremial y social, con cuestionamientos directos a las políticas implementadas por el Gobierno nacional.
La llegada a Plaza de Mayo marcó el cierre de una jornada que volvió a colocar en las calles el reclamo por el empleo y los ingresos.
Los organizadores insistieron en que el crecimiento económico debe estar acompañado por generación de puestos de trabajo y mejoras concretas en las condiciones de vida. También reclamaron políticas destinadas a los sectores más afectados por la pérdida de poder adquisitivo y la informalidad.
La marcha de San Cayetano se convirtió así en una nueva expresión de la oposición social al rumbo económico del Gobierno, mientras la administración de Milei busca avanzar con su programa de reformas y sostiene que la estabilización de la economía constituye el camino para recuperar la actividad y el empleo.
La movilización también dejó planteado un escenario de mayor confrontación entre las organizaciones sindicales y sociales y el Ejecutivo, en un segundo semestre marcado por la discusión sobre salarios, empleo, jubilaciones y condiciones laborales.