11/08/2026 - Edición Nº517

Educación

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El ausentismo escolar afecta a casi la mitad de los estudiantes secundarios

10/08/2026 | Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo advierte que el 44% de los alumnos del último año del secundario declaró haber faltado al menos 15 días durante el ciclo lectivo.



El ausentismo escolar dejó de ser considerado solamente un problema administrativo y aparece cada vez más como una de las principales señales de riesgo para las trayectorias educativas. Un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte sobre la magnitud del fenómeno en Argentina y destaca su impacto sobre el aprendizaje.

El documento “Asistencia escolar y políticas para el sostenimiento de trayectorias”, elaborado por Juan Suasnábar, Tamara Vinacur y Silvina Alegre, analiza información de evaluaciones educativas, normativa de las distintas jurisdicciones y registros administrativos para proponer herramientas que permitan detectar tempranamente a estudiantes con dificultades de asistencia.

Un problema que se profundiza en la secundaria

Los datos del operativo Aprender 2022 muestran que el 44% de los estudiantes del último año de la escuela secundaria declaró haber faltado 15 días o más durante el año. Ese volumen de inasistencias equivale aproximadamente a perder un mes completo de clases.

En el otro extremo, apenas el 4% afirmó no haber faltado ningún día durante el ciclo lectivo.

El problema, sin embargo, comienza antes. De acuerdo con los resultados del ERCE 2019 de la UNESCO, el 46% de los alumnos argentinos de tercer grado y el 50% de los de sexto grado habían faltado dos o más veces durante el mes previo a la evaluación.

El informe también encuentra diferencias importantes entre las jurisdicciones. Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego aparecen entre los distritos con mayores niveles de ausentismo, mientras que Jujuy, San Juan y Santiago del Estero presentan registros más bajos.

Faltar también tiene consecuencias en el aprendizaje

La investigación del BID establece una relación directa entre la asistencia y los resultados académicos.

En sexto grado, los estudiantes argentinos con ausentismo recurrente obtuvieron hasta 28 puntos menos en Matemática que quienes asistían regularmente, según el análisis de los datos del ERCE 2019. Se trata de la mayor diferencia registrada entre los 17 países incluidos en esa comparación.

Los resultados de PISA 2022 también muestran diferencias entre estudiantes según su nivel de asistencia. Quienes habían faltado recientemente presentaron entre 15 y 22 puntos menos en lectura, matemática y ciencias.

Cuando las ausencias se extienden durante períodos prolongados, la distancia se amplía todavía más: con más de tres meses de inasistencias, la brecha supera los 40 puntos en las distintas áreas evaluadas.

La asistencia como alerta ante el abandono

Uno de los aspectos centrales del informe es que propone mirar la asistencia de cada estudiante a lo largo del tiempo y no solamente los promedios generales de una escuela.

El análisis de registros administrativos permite identificar distintos perfiles. Mientras los alumnos con asistencia sostenida presentan mejores calificaciones y una baja probabilidad de no matricularse al año siguiente, quienes desarrollan un patrón de “desvinculación progresiva” muestran un deterioro sostenido de su presencia en las aulas.

En ese grupo, la probabilidad de no volver a matricularse en el ciclo siguiente alcanza el 55%, mientras que las calificaciones promedio se ubican en torno de los 3,2 puntos sobre diez en Lengua y Matemática.

Para los investigadores, las faltas reiteradas deben funcionar como una señal temprana que permita intervenir antes de que el estudiante abandone definitivamente la escuela.

Un sistema de alertas para intervenir a tiempo

A partir de la evidencia reunida, el BID plantea un esquema de intervención basado en cuatro componentes: gobernanza, indicadores y umbrales, sistemas de información y protocolos de intervención.

La propuesta apunta a que los datos de asistencia no queden limitados a un registro administrativo. La información debería permitir identificar rápidamente situaciones de riesgo y activar medidas de acompañamiento, tutorías y estrategias de revinculación.

El informe también recupera experiencias desarrolladas en otros países de América Latina. Entre ellas, el sistema chileno de seguimiento de trayectorias, el programa brasileño Pé-de-Meia y estrategias de comunicación directa con las familias implementadas en Uruguay.

El desafío, según el estudio, consiste en transformar el dato de una inasistencia en una herramienta para intervenir antes de que las ausencias se conviertan en una desvinculación definitiva.

En un escenario donde casi uno de cada dos estudiantes secundarios acumula un volumen significativo de faltas, la asistencia aparece así como un indicador clave no solo para saber cuánto tiempo pasan los alumnos en las aulas, sino también para anticipar dificultades de aprendizaje y prevenir el abandono escolar.