El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto continúa dejando un saldo devastador. El último balance difundido por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) eleva a 288 la cantidad de personas fallecidas, mientras que 4.018 resultaron heridas y 202 permanecen desaparecidas.
La tragedia se concentra especialmente en los departamentos de Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, con ciudades como Pereira, Cali, Quibdó y Manizales entre las localidades más afectadas. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó, a una profundidad de alrededor de 100 kilómetros.
Más de 100.000 personas afectadas
La dimensión de la emergencia excede ampliamente el número de víctimas fatales. Los últimos relevamientos oficiales contabilizan más de 102.000 personas afectadas, además de decenas de miles de viviendas con daños de distinta consideración. Un balance previo registraba más de 10.000 viviendas destruidas y más de 65.000 dañadas, además de edificios públicos afectados.
También se registraron daños importantes en escuelas, hospitales, rutas, sistemas de agua y otras instalaciones de infraestructura pública.
Uno de los impactos más graves se produjo en el sistema educativo: seis niños murieron por el derrumbe de escuelas y alrededor de 2.500 establecimientos educativos presentan daños en su infraestructura, de acuerdo con los últimos relevamientos difundidos.
Continúa la búsqueda entre los escombros
A cinco días del terremoto, los equipos de rescate mantienen los operativos en distintas estructuras colapsadas. La posibilidad de encontrar sobrevivientes continúa siendo uno de los principales motivos por los que los grupos de emergencia siguen trabajando contra reloj.
Equipos colombianos y rescatistas internacionales participan de las tareas, mientras voluntarios colaboran en la búsqueda y asistencia a las familias afectadas. En Pereira y Cali todavía se registran sectores con personas que permanecen bajo estructuras derrumbadas.
La emergencia también generó nuevos movimientos sísmicos en la región. Durante la madrugada del viernes se registraron nuevos temblores en Chocó, uno de ellos perceptible incluso en Bogotá.
El Gobierno prepara la reconstrucción
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, enfrenta su primera gran crisis desde su llegada al poder y anunció medidas extraordinarias para atender las consecuencias del desastre.
El Gobierno trabaja en un programa de reconstrucción que contempla la recuperación de viviendas, hospitales, escuelas y servicios básicos en las regiones más afectadas. Las primeras estimaciones sitúan en miles de millones de dólares el costo de reconstruir la infraestructura destruida o dañada.
La emergencia golpeó además a una región que ya presentaba importantes problemas de infraestructura y acceso a servicios básicos, particularmente en el departamento del Chocó.
Colombia enfrenta una de sus mayores tragedias recientes
El terremoto del 10 de agosto se convirtió en una de las mayores catástrofes naturales de las últimas décadas en Colombia y en la primera gran crisis que debe enfrentar el nuevo Gobierno.
Mientras continúa el recuento de víctimas y daños, las autoridades mantienen los operativos de rescate y asistencia humanitaria. La prioridad inmediata sigue siendo localizar a los desaparecidos y atender a los miles de damnificados.
Con 288 muertos, más de 4.000 heridos y más de 100.000 personas afectadas, Colombia entra ahora en una segunda etapa de la emergencia: rescatar a quienes todavía puedan estar con vida y comenzar la reconstrucción de las zonas devastadas.