16/08/2026 - Edición Nº522

Nacionales

POLÍTICA CORDOBESA

Facundo Ahumada cuestionó a Martín Llaryora por su acercamiento a los evangélicos

16/08/2026 | El pastor y presidente del Instituto Progresar cuestionó el nuevo vínculo del gobernador con el sector evangelico y habló sobre el protagonismo de Marco Ferace, intendente de Santiago Temple. “Nuestra fe no entra en sus balances políticos”, afirmó.



El acercamiento de Martín Llaryora a distintos sectores de la comunidad evangélica empieza a generar también cuestionamientos dentro del propio universo religioso. Facundo Ahumada, pastor, empresario cordobés y presidente del Instituto Progresar, tomó distancia de la estrategia del gobernador de Córdoba y reclamó una mayor coherencia entre las políticas de la provincia y los valores que dice defender el electorado cristiano.

En los últimos meses, Llaryora habilitó una mayor participación de referentes evangélicos en su esquema político. Uno de los nombres que ganó protagonismo es el de Marco Ferace, intendente de Santiago Temple y pastor evangélico, quien impulsa una articulación entre iglesias, organizaciones religiosas y el Estado provincial.

Consultado por medios cordobeses sobre Ferace, Ahumada aclaró que no lo conoce personalmente. Su cuestionamiento, explicó, no apunta al jefe comunal sino a la estrategia política que impulsa el Gobierno provincial y a la forma en que el gobernador intenta construir un vínculo con el electorado evangélico.

“No comento esto desde la militancia, ya que no tengo empatía por ningún partido político. Lo hago desde la rigurosidad de mi perfil como pastor, empresario, MBA y especialista en Compliance”, sostuvo.

Desde esa posición, Ahumada puso el foco directamente sobre Llaryora. “Evalúo la gestión de Martín Llaryora por la coherencia y trazabilidad de sus conductas históricas, no por marketing”, afirmó.

Marco Ferace, con Martín Llaryora

Las diferencias con Llaryora

El planteo de Ahumada no es nuevo. Meses atrás ya había cuestionado al Gobierno provincial por la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas y por el respaldo institucional a los movimientos LGBT+.

Ahora, con el gobernador buscando profundizar su vínculo con referentes evangélicos, el pastor vuelve sobre esas diferencias y las coloca en el centro de la discusión política.

“Su administración financió y enarboló abiertamente banderas de la ideología woke y LGBT+ en plazas y mástiles públicos de Córdoba”, señaló.

A partir de allí, Ahumada trazó el límite que, según su mirada, debería tener la nueva relación entre Llaryora y el mundo evangélico.

“El día que Martín Llaryora tenga la misma audacia institucional para enarbolar la bandera de Cristo y sus valores eternos en esos mismos lugares altos, su ‘estrategia’ tendrá un verdadero marco de cumplimiento ético y coherencia legítima”, sostuvo.

Y fue más allá al interpretar la maniobra política del gobernador: “Mientras tanto, metodológicamente es solo pragmatismo electoral”.

El nuevo armado de Llaryora

La discusión se da mientras el peronismo cordobés busca ampliar su base electoral de cara a los próximos desafíos políticos. En ese tablero, el sector evangélico aparece como un espacio con capacidad de organización territorial y presencia creciente en distintos puntos de la provincia.

Ferace se convirtió en uno de los dirigentes que intenta darle forma política a esa participación. La propuesta, según sus propios referentes, no apunta a construir un supuesto “voto evangélico”, sino a incorporar la mirada de las iglesias en políticas públicas vinculadas con problemáticas sociales.

La estrategia también comenzó a tomar una dimensión internacional, con vínculos entre dirigentes evangélicos cordobeses y organizaciones conservadoras de Estados Unidos, además de contactos con sectores vinculados a Israel.

El objetivo político de fondo es claro: que las iglesias dejen de ser vistas únicamente como estructuras capaces de movilizar electores y pasen a ocupar un lugar más permanente dentro de la discusión y el diseño de políticas públicas.

Llaryora viene dando señales en esa dirección. El acercamiento con Parlamento y Fe y la participación de funcionarios provinciales en actividades vinculadas al mundo cristiano forman parte de ese proceso.

“Nuestra fe no entra en sus balances políticos”

Ahumada, sin embargo, advierte que ese acercamiento no implica necesariamente un respaldo político. “El pueblo de Dios tiene memoria, principios y vota a conciencia”, sostuvo.

Y cerró con una definición que resume su posición frente a la estrategia del gobernador: “Nuestra fe no entra en sus balances políticos”.

Ahumada encabeza el Instituto Progresar, una ONG de raíces evangélicas que desarrolla charlas de concientización financiera y actividades de prevención de adicciones en distintos puntos del país. Su posicionamiento agrega así una voz crítica al debate que se abrió en Córdoba sobre el vínculo entre el peronismo provincial y las iglesias evangélicas.