El endeudamiento de los hogares volvió a ocupar el centro de la agenda económica argentina. El deterioro de los ingresos frente al costo de vida, el uso creciente de tarjetas de crédito y préstamos personales y la expansión de las opciones de financiamiento a través de billeteras virtuales conforman un escenario en el que cada vez más familias recurren al crédito para sostener sus gastos.
Los últimos datos disponibles muestran además un fuerte aumento de la morosidad. Según un relevamiento elaborado a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central, la mora de las familias pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo de 2026, acumulando 19 meses consecutivos de crecimiento. El indicador alcanzó así uno de sus niveles más elevados de las últimas dos décadas.
El fenómeno no se limita a los bancos. Un informe del BCRA sobre proveedores no financieros de crédito mostró que, en febrero, la irregularidad de las personas humanas deudoras de estas entidades llegó al 26,9%. Dentro de este universo, la mora alcanzó el 34,1% en préstamos personales y el 19,4% en tarjetas de crédito.
El aumento del endeudamiento tiene una particularidad: una parte del crédito ya no se utiliza solamente para comprar bienes durables o financiar consumos extraordinarios, sino para cubrir gastos habituales.
Tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento ofrecido por billeteras digitales se convirtieron en herramientas para afrontar compras de alimentos, medicamentos, servicios y otros gastos del hogar.
El propio crecimiento de los proveedores no financieros de crédito muestra la magnitud del fenómeno. El BCRA registró 6,9 millones de personas humanas con financiamiento de este tipo de entidades en febrero de 2026, un 6,8% más que seis meses antes. En ese período, además, el saldo de financiamiento de los bancos a este grupo llegó a $36,8 billones, con un incremento del 9,2%.
La expansión del crédito, sin embargo, convive con una creciente dificultad para devolverlo.
Los préstamos personales y las tarjetas concentran buena parte del deterioro.
En mayo, la mora de los hogares llegó al 12,7%, según datos elaborados a partir de la Central de Deudores del BCRA. La situación es especialmente relevante porque se trata de instrumentos utilizados habitualmente para financiar el consumo cotidiano.
En el caso de los proveedores no financieros, el panorama es todavía más complejo: el BCRA registró en febrero una irregularidad del 34,1% en los préstamos personales y del 19,4% en las tarjetas de crédito.
Esto incluye a empresas financieras, emisores de tarjetas y otros proveedores que ofrecen crédito fuera del sistema bancario tradicional.
El crecimiento del financiamiento puede generar una apariencia de recuperación del consumo, pero también puede esconder un deterioro de la capacidad de compra de los hogares.
Cuando una familia utiliza una tarjeta o toma un préstamo para financiar una compra extraordinaria, la deuda puede formar parte de una planificación financiera. El problema aparece cuando el crédito comienza a utilizarse para pagar gastos que se repiten todos los meses.
En ese escenario, una parte de los ingresos futuros queda comprometida para cancelar consumos pasados. Si además aumentan los intereses o se acumulan cuotas, la deuda puede crecer más rápido que los ingresos.
Los datos del BCRA muestran justamente una combinación de mayor cantidad de personas financiadas y mayor irregularidad en determinados segmentos.
El crecimiento de las deudas también llegará a las calles.
La CGT, las dos CTA y la UTEP convocaron para este jueves 20 de agosto a una movilización frente al Ministerio de Economía para reclamar medidas ante el endeudamiento de las familias. La concentración está prevista para las 14, en la zona de Paseo Colón e Independencia, con destino al Palacio de Hacienda.
Las organizaciones sostienen que millones de personas atraviesan dificultades para afrontar sus compromisos financieros y cuestionan que el endeudamiento se haya convertido en una vía para cubrir necesidades básicas.
La protesta fue denominada por sus organizadores como “Marcha de los Endeudados” y busca instalar el sobreendeudamiento familiar como uno de los problemas centrales de la situación económica.
Desde ATE también confirmaron su participación en la movilización del jueves y señalaron al endeudamiento como uno de los principales problemas que atraviesan los trabajadores.
El fenómeno tampoco se limita a quienes tienen una relación tradicional con los bancos.
El crecimiento de las billeteras virtuales y de los proveedores no financieros amplió el acceso al crédito. El BCRA señala que los deudores de proveedores no financieros representaban en febrero el 85% de los deudores del sistema financiero dentro del universo analizado.
Esto amplió las posibilidades de financiamiento, pero también incorporó nuevos canales a través de los cuales los hogares pueden acumular compromisos.
El resultado es una economía doméstica cada vez más condicionada por las cuotas, los saldos pendientes y los vencimientos.
El endeudamiento no constituye por sí mismo un problema económico: el crédito puede permitir comprar una vivienda, financiar una inversión o distribuir en el tiempo el costo de una compra.
La señal de alerta aparece cuando la deuda se utiliza para cubrir gastos corrientes y, al mismo tiempo, aumenta la proporción de créditos que entra en mora.
Los datos disponibles muestran que ese proceso se profundizó durante los últimos meses. La discusión que llegará este jueves al Ministerio de Economía plantea justamente qué respuesta debe dar el Estado frente a una situación que las organizaciones sindicales y sociales consideran un problema creciente para los hogares.
Mientras tanto, para millones de familias la pregunta dejó de ser solamente cuánto pueden consumir, sino cuánto de sus ingresos futuros ya está comprometido para poder llegar a fin de mes hoy.