La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó ayer el proyecto que establece que un tramo de la actual calle California, en el barrio de Barracas, pase a llamarse José Luis Cabezas, en homenaje al reportero gráfico asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar mientras trabajaba para la revista Noticias.
La iniciativa fue sancionada en segunda lectura con 47 votos afirmativos, ninguno en contra y 14 abstenciones. El bloque de La Libertad Avanza se abstuvo durante la votación, aunque en el debate sus integrantes reivindicaron la figura de Cabezas y calificaron su asesinato como uno de los casos más emblemáticos de la historia reciente argentina.
Con la aprobación de la norma, el nombre del fotógrafo quedará incorporado al mapa porteño como parte de una política de reconocimiento y memoria vinculada con uno de los crímenes que mayor impacto tuvo en el periodismo argentino.

José Luis Cabezas nació en 1961 y desarrolló buena parte de su carrera como reportero gráfico. Al momento de su asesinato trabajaba para la revista Noticias.
Su nombre quedó especialmente asociado a una fotografía tomada en 1996, cuando logró retratar a Alfredo Yabrán, uno de los empresarios más poderosos y reservados de la Argentina, mientras caminaba junto a su esposa por la costa de Pinamar.
La imagen tuvo una importante repercusión debido a la escasa exposición pública que hasta entonces había mantenido Yabrán. La fotografía permitió ponerle rostro a un empresario cuya figura había adquirido relevancia en medio de investigaciones y denuncias relacionadas con sectores del poder político y económico.
Con el paso del tiempo, aquella imagen se convirtió en una de las fotografías más reconocidas del periodismo argentino de la década de 1990.
El 25 de enero de 1997, durante la temporada de verano, Cabezas fue secuestrado cuando regresaba de una fiesta en Pinamar. Horas después, su cuerpo fue encontrado dentro de un automóvil incendiado. Tenía 35 años.
La investigación judicial determinó que el crimen había sido cometido por una banda integrada por civiles y miembros de la Policía Bonaerense. El caso generó una profunda conmoción social y política y puso nuevamente en discusión los vínculos entre sectores del poder, fuerzas de seguridad y empresarios.
El asesinato provocó además una amplia movilización del periodismo argentino en defensa de la libertad de prensa y del derecho de los trabajadores de prensa a desarrollar su tarea.
Tras el crimen, una consigna comenzó a repetirse en redacciones, movilizaciones y actos públicos: “No se olviden de Cabezas”.
La frase se convirtió en una expresión de memoria y reclamo de justicia que atravesó durante años al ámbito periodístico. Organizaciones de prensa, periodistas y trabajadores de medios mantuvieron vigente el pedido para que el asesinato no quedara en el olvido.
El proceso judicial permitió establecer responsabilidades y derivó en condenas contra distintos integrantes de la estructura vinculada al crimen. Con el paso de los años, el caso quedó incorporado a la historia reciente argentina como uno de los episodios más relevantes en materia de libertad de prensa y violencia contra trabajadores de medios.
La aprobación del proyecto por parte de la Legislatura porteña permitirá que un tramo de la calle California, en Barracas, lleve el nombre de José Luis Cabezas.
La iniciativa convierte un espacio cotidiano de la Ciudad en un lugar destinado a preservar la memoria del reportero gráfico y de las circunstancias en las que fue asesinado mientras ejercía su profesión.
El homenaje reconoce no solo la trayectoria de Cabezas como fotógrafo, sino también el impacto que tuvo su trabajo en el periodismo argentino. A casi tres décadas de su asesinato, su nombre continúa asociado a la defensa de la libertad de expresión, el derecho a investigar y la importancia del trabajo de los periodistas frente a los distintos sectores de poder.