El oftalmólogo platense Andrés Alza recibió un importante reconocimiento internacional durante el 44.º Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Catarata y Refractivos (ESCRS), que se desarrolla en Londres, ya que un fotografía de su técnica quirúrgica, que tuvo grandes elogios en la comunidad científica, fue seleccionada para ser exhibida en una pantalla gigante dentro del predio principal del encuentro, entre menos de 20 trabajos elegidos a nivel mundial.
El congreso reúne a más de 17.000 profesionales de la salud visual y se realiza hasta este martes en el centro de exposiciones ExCeL London.
La selección no representó un premio ni un concurso ganado, sino una distinción científica de gran relevancia por el nivel y la cantidad de postulaciones recibidas.
El trabajo presentado por Alza se titula “Retroiridian Pupilloplasty for Phakic Traumatic Pseudoacorea: A Novel Minimally Invasive Surgical Technique”. En términos sencillos, se trata de una técnica de microcirugía que permite reconstruir la pupila en pacientes que la perdieron o que nacieron sin ella por causas congénitas o traumáticas.
“La pupila es el diafragma del ojo, es por donde entra la luz y se forma la imagen en la retina. Hay pacientes que no la tienen, ya sea por un traumatismo o por una causa congénita, y esta técnica permite volver a hacerla”, explicó el especialista.
Para Alza, la distinción obtenida en Londres también representa un reconocimiento a la formación médica argentina. En ese sentido, destacó el nivel de los profesionales del país y la importancia de continuar impulsando la investigación y la educación pública como herramientas para generar avances que puedan beneficiar a pacientes de distintas partes del mundo.

Alza nació en La Plata, se formó en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y también es máster por la Universidad Católica de Salta. Su procedimiento busca reconstruir la pupila sin dañar el resto de los tejidos oculares y está destinado a casos muy específicos, aunque puede generar un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.
Según explicó el médico, la intervención es breve y de baja complejidad para profesionales especializados en cirugía del segmento anterior del ojo.
“Es una cirugía muy simple, que cualquier cirujano de segmento anterior puede hacer leyendo el artículo; no es algo difícil, por eso quiero que se haga”, sostuvo.
La técnica puede ser especialmente importante en pacientes recién nacidos con patologías congénitas, ya que permite reducir consecuencias vinculadas con el desarrollo visual, como la ambliopía —conocida como “ojo perezoso”— o el estrabismo. En adultos, también puede mejorar la visión y aportar beneficios estéticos cuando la pupila quedó oculta o alterada como consecuencia de un traumatismo.
Entre los casos tratados, Alza recordó el de un paciente que llevaba más de 50 años sin ver y que, luego de la intervención, logró recuperar funcionalidad visual al punto de obtener el registro de conducir. “Se le hizo la pupila, anduvo bien y hasta pudo sacar el registro”, relató, sin brindar mayores detalles para preservar el secreto médico.
El desarrollo de la técnica comenzó en 2021 y fue presentado en distintos espacios científicos durante 2022 y 2023, entre ellos el Consejo Argentino de Oftalmología. Con el paso del tiempo, el trabajo comenzó a difundirse en publicaciones y portales académicos internacionales, un recorrido que el especialista resumió con orgullo: “De Argentina al mundo”.